El Departamento de Justicia estadounidense informó que la imputación había sido presentada en abril ante una corte federal de Florida, pero permaneció bajo secreto hasta su divulgación. El fiscal general interino, Todd Blanche, dio a conocer los detalles durante un acto en la Torre de la Libertad en Miami, donde se expuso que el caso se centra en la muerte de cuatro personas vinculadas a una organización civil.
Los hechos se remontan a 1996, cuando dos aeronaves de la organización ‘Hermanos al Rescate’ fueron derribadas por cazas cubanos mientras sobrevolaban la franja marítima entre Cuba y Florida. La misión de estas avionetas era localizar y asistir a migrantes cubanos que intentaban cruzar el estrecho en balsas hacia Estados Unidos.
En aquel momento, Raúl Castro ocupaba el cargo de ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Aunque el gobierno cubano sostuvo que las aeronaves habían violado su espacio aéreo, la Organización de Aviación Civil Internacional determinó posteriormente que el ataque ocurrió en aguas internacionales, lo que ha sido un punto central de controversia durante décadas.
Las autoridades estadounidenses atribuyen la muerte de tres ciudadanos de ese país y un residente legal al derribo de las aeronaves, y sostienen que el exmandatario podría enfrentar cadena perpetua o incluso la pena máxima por cada uno de los cuatro asesinatos señalados. En el proceso también figuran otros militares cubanos como Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas, Luis Raúl González-Pardo Rodríguez y Lorenzo Alberto Pérez-Pérez.
Sobre el avance del caso, Blanche afirmó que el exdirigente cubano deberá responder ante la justicia estadounidense. “por su propia voluntad u otra forma”, expresó, al tiempo que evitó precisar si Washington contempla alguna operación directa para su captura. El proceso ocurre mientras Cuba y Estados Unidos mantienen relaciones diplomáticas congeladas.
La reacción del gobierno cubano no se hizo esperar. El presidente Miguel Díaz-Canel calificó la acusación como “una acción política, sin ningún basamento jurídico, que solo busca engrosar” el discurso contra la isla. Además, defendió a Raúl Castro al señalar que se trata de una “infamia” y acusó a Washington de manipular los hechos relacionados con el derribo de las avionetas.
Díaz-Canel sostuvo que el incidente ocurrió en aguas jurisdiccionales cubanas y en un contexto de defensa nacional, asegurando que existieron advertencias previas antes del ataque. En paralelo, el presidente estadounidense Donald Trump descartó que la acusación represente una escalada inmediata, aunque el caso se suma al endurecimiento de la presión de Washington sobre La Habana, en medio de sanciones, tensiones migratorias y la crisis energética que afecta a la isla.
Redacción: Forum News