Durante el fin de semana, la ciudad canadiense enfrentó un nuevo episodio de frío extremo, con registros por debajo de los 20 grados centígrados bajo cero. En algunos sectores, la sensación térmica descendió hasta niveles cercanos a los menos 35 grados, lo que intensificó el impacto del clima en la vida cotidiana de sus habitantes.
El Servicio Meteorológico de Canadá informó que este lunes la sensación térmica volvió a ubicarse alrededor de los menos 30 grados. Sin embargo, los especialistas prevén un alivio gradual, ya que en los próximos días se espera un ascenso de las temperaturas hacia valores más habituales para la época, con la posibilidad de que superen los 0 grados centígrados.
La prolongada ola de frío ha tenido efectos visibles en los Grandes Lagos de Norteamérica. En el caso del lago Ontario, ubicado frente a Toronto, aproximadamente una cuarta parte de su superficie permanece congelada, una condición poco frecuente que ha permitido que algunas personas patinen sobre el hielo en zonas cercanas a la orilla.
Otros cuerpos de agua de la región muestran un comportamiento similar. El lago Erie, el segundo más pequeño de los cinco Grandes Lagos, presenta una cobertura de hielo cercana a la totalidad de su extensión. De acuerdo con datos recientes de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, el hielo cubre más del 94 por ciento de este lago, mientras que el Huron supera el 66 por ciento, el Superior alcanza el 50 por ciento, el Michigan ronda el 33 por ciento y el Ontario supera el 26 por ciento.
Los registros históricos reflejan la magnitud del fenómeno climático. El antecedente más cercano de un periodo prolongado de frío extremo en Toronto se produjo en 2015, cuando se acumularon 32 días consecutivos con temperaturas bajo cero. El récord absoluto se remonta a 1879, año en el que la ciudad soportó 42 jornadas seguidas con registros negativos.
Redacción: Forum News