Durante una entrevista televisiva, el mandatario brasileño explicó que transmitió a su homólogo estadounidense la idea de que América Latina se mantiene como una región de paz, sin intereses bélicos ni armas nucleares, y con la prioridad puesta en el desarrollo económico y la mejora de las condiciones de vida de su población.
Lula, quien en el pasado mantuvo cercanía política con los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, aclaró que la principal inquietud de Brasil no está centrada en el eventual regreso de Maduro al poder, sino en la posibilidad de fortalecer la democracia en Venezuela y generar condiciones que permitan el retorno de millones de ciudadanos que emigraron en los últimos años.
El jefe de Estado subrayó que su Gobierno observa con atención la necesidad de que exista una participación activa de la población venezolana, mejoras reales en la calidad de vida y una recuperación de la producción de la estatal Petróleos de Venezuela, como parte de un proceso de normalización institucional y económica.
En ese contexto, Lula recordó que Brasil fue uno de los primeros países en condenar la reciente intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y cuestionó, además, la falta de una postura regional unificada frente a ese hecho, un tema que volvió a señalar la semana pasada durante un foro económico celebrado en Panamá.
El presidente brasileño adelantó que el tema venezolano volverá a estar sobre la mesa en marzo, cuando viaje a Washington para reunirse personalmente con Trump. Según dijo, el encuentro permitirá un diálogo amplio, sin asuntos prohibidos, salvo cualquier intento de poner en discusión la soberanía de Brasil, la cual calificó como un principio innegociable.
Redacción: Forum News