Durante años, Nicaragua funcionó como un punto de tránsito para los cubanos, quienes llegaban al país y luego, con ayuda de redes de tráfico, continuaban su camino hacia el norte a través de Centroamérica y México. Ahora, con esta restricción, se cierra efectivamente uno de los accesos más utilizados para alcanzar la frontera estadounidense.
Expertos en migración destacan que Nicaragua mantenía sus puertas abiertas a ciudadanos de países como Cuba y Haití como una estrategia política, utilizando el flujo migratorio hacia Estados Unidos como un mecanismo de presión contra su adversario histórico. “Ahora, el cambio se produce en medio de una creciente presión por parte del Gobierno de Trump sobre las naciones latinoamericanas para alinearse con su visión para el hemisferio, especialmente en temas como migración y seguridad”, explican analistas consultados.
La medida coincide con un aumento de la presión estadounidense sobre gobiernos que considera adversarios, como los de Cuba y Nicaragua. Tras operaciones recientes en Venezuela y amenazas de sanciones a países que suministran petróleo a la isla, la administración de Donald Trump ha buscado endurecer las políticas migratorias y económicas que afectan directamente a Cuba.
En este contexto, los cubanos que buscan llegar a Estados Unidos enfrentan ahora mayores obstáculos. Con Nicaragua fuera de la ruta, el principal camino restante es Guyana, desde donde deben atravesar la peligrosa selva del Tapón del Darién que separa Colombia y Panamá antes de continuar hacia el norte.
Históricamente, quienes tenían pocas alternativas también han recurrido a viajes marítimos inseguros desde Cuba hasta Florida. La nueva restricción nicaragüense añade otra barrera significativa a la ya complicada situación de los migrantes cubanos, quienes enfrentan cada vez más riesgos y limitaciones en su intento de alcanzar territorio estadounidense.
Redacción: Forum News