El paso de estas embarcaciones, entre petroleros, portacontenedores y buques mercantes, se realizó bajo la supervisión de la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico, entidad creada por Teherán para gestionar la navegación en el corredor estratégico. El organismo exige que toda nave solicite autorización previa para cruzar el área, medida que Irán justifica como respuesta a la “agresión del Ejército estadounidense” y al clima de inseguridad regional.
En paralelo, el gobierno iraní sostiene que el estrecho permanece abierto gracias a su control operativo, pese a las sanciones y al bloqueo impulsado por Washington contra puertos iraníes. Estados Unidos, a través de su Mando Central, ha reportado la redirección de 94 buques comerciales y la inmovilización de cuatro desde la implementación de su operativo naval, intensificando el control sobre el tráfico marítimo en la zona.
La tensión aumentó tras decisiones vinculadas a la extensión del alto el fuego en Líbano, lo que llevó inicialmente a Irán a flexibilizar temporalmente el tránsito marítimo, aunque posteriormente reactivó restricciones luego de que el presidente Donald Trump confirmara la continuidad del bloqueo. El mandatario estadounidense defendió la medida como una acción de seguridad y presión diplomática, respaldada por aliados del golfo que buscan evitar una escalada militar.
En este escenario, la Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico publicó un mapa en el que reclama jurisdicción sobre más de 22.000 kilómetros cuadrados, incluyendo zonas cercanas a Omán y Emiratos Árabes Unidos, desde Kuh e Mubarak hasta el sur de Fuyaira y desde la isla de Qeshm hasta Um al Quwain. La medida provocó una reacción inmediata de Emiratos Árabes Unidos, que rechazó las pretensiones iraníes y las calificó como “fragmentos de sueños”, reafirmando su soberanía marítima.
En el ámbito operativo, medios vinculados a la Guardia Revolucionaria difundieron imágenes de un ataque contra el petrolero Barakah, de bandera liberiana, mientras Estados Unidos ha realizado abordajes a buques sospechosos de violar el bloqueo, como el tanque Celestial Sea, que fue inspeccionado antes de ser liberado tras cambiar su rumbo.
La crisis también ha escalado en el plano político internacional. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, expresó en una reunión de la OTAN en Suecia el descontento de Washington con algunos aliados, mientras el presidente Donald Trump endureció su discurso al asegurar que las capacidades militares iraníes “han desaparecido”. La tensión mantiene al estrecho de Ormuz como un punto crítico de la geopolítica global entre Irán y Estados Unidos.
Redacción: Forum News