De acuerdo con la especialista, Honduras cuenta con una población aproximada de 4.2 millones de personas disponibles para trabajar, de las cuales alrededor de 1.7 millones están ocupadas. Sin embargo, cerca de 1.3 millones de estos trabajadores no alcanzan a percibir el salario mínimo, por lo que recurren a diferentes fuentes de ingreso para poder cubrir sus gastos.
Canales señaló que esta realidad responde a problemas estructurales del mercado laboral hondureño, que no logra generar suficientes oportunidades para absorber a las personas que se incorporan cada año a la fuerza de trabajo. “Este es uno de los problemas estructurales que tenemos en el país, un mercado de trabajo que no tiene la capacidad para absorber la oferta de trabajadores que año con año se van sumando”, explicó.
La situación está estrechamente vinculada con la informalidad laboral, sector que concentra siete de cada diez empleos en Honduras. Para la economista, quienes trabajan bajo estas condiciones enfrentan mayores limitaciones debido a la ausencia de contratos y de acceso a la seguridad social, factores que también los llevan a buscar otras alternativas para mejorar sus ingresos.
“También tiene que ver en qué sector y precariedad laboral, porque de cada 10 empleos en el país, 7 son del sector informal”, apuntó Canales, al advertir que esta condición deja a una parte importante de los trabajadores sin las garantías asociadas a un empleo formal.
A este panorama se suman más de 300,000 personas que tienen disponibilidad para trabajar jornadas completas de seis o siete días a la semana, pero que no encuentran un puesto laboral. Las dificultades para acceder a empleos estables y con ingresos suficientes se presentan especialmente en actividades como la agricultura y el comercio, donde persisten condiciones que limitan las oportunidades de la población económicamente disponible.
Redacción: Forum News