El Gobierno busca trabajar de manera conjunta con empresas privadas y organismos de cooperación para determinar la viabilidad de esta tecnología, mientras autoridades hondureñas ya sostuvieron un encuentro con una empresa mexicana que utiliza el método en ingenios azucareros y que, según el titular de la SAG, Moisés Abraham Molina, también ha sido aplicado en países como Chile.
El planteamiento consiste en estimular las precipitaciones cuando las nubes presenten las condiciones necesarias, aunque las autoridades reconocen que el procedimiento no puede garantizar que lloverá. “Estamos hablando de propiciar las lluvias, de estimular el incremento de las lluvias en los próximos dos meses hasta por 20 lluvias”, explicó Molina, quien consideró una “bendición” la posibilidad de generar precipitaciones que contribuyan a enfrentar la falta de agua para consumo humano y las actividades agropecuarias.
Además del posible impacto sobre las comunidades y la producción, el costo es otro de los aspectos que las autoridades toman en cuenta. Molina señaló que la aplicación de esta alternativa en el área prevista tendría un costo inferior a los recursos que actualmente se destinan para atender los efectos de la sequía. Como referencia, mencionó que la SAG ha destinado 20 millones de lempiras para alimento animal y sostuvo que el bombardeo de nubes podría representar un beneficio mayor.
La propuesta, sin embargo, llega acompañada de advertencias sobre sus limitaciones. El experto en cambio climático César Quintanilla señaló que los resultados de esta tecnología todavía no están plenamente comprobados. De acuerdo con un estudio de la Organización Meteorológica Mundial citado por el especialista, podría fomentar las lluvias entre 5 y 15%, pero únicamente si existen condiciones adecuadas, entre ellas una alta humedad en las nubes.
Quintanilla también llamó la atención sobre la geografía de Honduras, debido a que su territorio montañoso podría dificultar que las precipitaciones se concentren en los puntos donde más se necesitan. “No asegura en caso de que diera resultado esa tecnología que caiga en los lugares de cuencas, zonas de cultivos y probablemente vaya a llover en zonas donde no se necesita”, advirtió.
Mientras se evalúa el proyecto de estimulación de lluvias, el sector agropecuario mantiene otras medidas para enfrentar la emergencia. La SAG está redireccionando recursos para atender las necesidades más urgentes de productores y ganaderos y gestiona apoyo de la cooperación internacional y países amigos mediante el decreto de emergencia. Entre las acciones previstas también está la distribución de semilla de sorgo forrajero para contribuir a la producción de alimento para el ganado.
Molina sostiene que cualquier estrategia para enfrentar la sequía debe ir acompañada de infraestructura capaz de almacenar el agua cuando lleguen las lluvias. En ese sentido, insistió en la urgencia de construir represas y señaló que, si los proyectos avanzan, Honduras podría contar con tres nuevas represas en los próximos años. “Los gobiernos que vengan después deben darle continuidad”, afirmó.