La cifra supone una tasa de letalidad del 47,4 %, mientras que 782 pacientes permanecen en aislamiento u hospitalizados y otras 1.091 personas han logrado recuperarse. Las autoridades mantienen además un seguimiento de contactos que alcanza el 84,1 %, en un intento por contener la expansión del virus en distintas zonas del territorio congoleño.
La magnitud alcanzada por la epidemia superó este lunes al brote registrado entre 2018 y 2020 en el este de la RDC, que dejó 3.481 contagios y 2.299 fallecidos. Aun así, el actual brote permanece por debajo de la epidemia que afectó a África occidental entre 2014 y 2016, considerada la más devastadora hasta ahora, con unos 28.000 contagios y 11.000 muertes.
Uno de los principales motivos de preocupación es la velocidad con la que están aumentando los contagios. El brote superó los 5.000 casos menos de dos semanas después de haber rebasado los 4.000, un ritmo que no se había observado en anteriores epidemias de ébola. El director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, advirtió la semana pasada que la situación tiene potencial para alcanzar las dimensiones de la epidemia que golpeó África occidental.
Ante este escenario, la OMS decidió mantener este martes la emergencia de salud pública de importancia internacional, luego de evaluar los tres meses de respuesta desplegados desde que se declaró oficialmente el brote. La organización sostiene que la circulación del virus comenzó en el este congoleño en febrero, aunque una investigación publicada a finales de julio en la revista Science apunta a que las primeras infecciones pudieron producirse incluso antes, al menos desde enero.
La transmisión ya alcanza seis provincias de la RDC. Ituri, donde se encuentra el epicentro, concentra buena parte de la emergencia, mientras que también se han confirmado casos en Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut Uélé, Tshopo y Bas Uélé. En esta última provincia, ubicada en el norte del país, las autoridades confirmaron la semana pasada la primera muerte relacionada con el brote.
La epidemia corresponde a la cepa de Bundibugyo, una variante del virus cuya letalidad puede situarse entre el 30 % y el 50 %. De acuerdo con la OMS, actualmente no existe una vacuna autorizada ni un tratamiento específico contra esta cepa, una condición que añade dificultades a las labores de respuesta sanitaria y control de la transmisión.
El brote también llegó a la vecina Uganda después de su declaración inicial en Ituri. Ese país se declaró libre de ébola el 28 de julio, tras contabilizar 20 casos confirmados, incluidos 15 considerados importados desde la RDC, además de dos fallecimientos. La situación en Uganda fue contenida después de las medidas implementadas para interrumpir la cadena de transmisión.
El virus del ébola se propaga mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados y puede provocar una enfermedad grave caracterizada por fiebre hemorrágica, vómitos, diarrea y hemorragias internas. La expansión del brote congoleño mantiene en alerta a las autoridades sanitarias internacionales debido tanto al número de víctimas como a la rapidez con la que continúa aumentando la cifra de contagios.
Redacción: Forum News