El estudio detalla que esta cifra equivale al 18 % de la población analizada y, aunque representa una reducción frente al pico de 2.9 millones registrado en 2020, confirma que la inseguridad alimentaria continúa siendo un problema estructural en el país y no únicamente una consecuencia de crisis puntuales.
De acuerdo con el análisis del OBSAN, alrededor de seis de cada diez hondureños se mantienen en condición de vulnerabilidad alimentaria. A nivel territorial, varios departamentos se encuentran en Fase 3, catalogada como crisis, mientras otros permanecen en Fase 2, correspondiente a estrés o situación agudizada, según la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (CIF).
Uno de los escenarios más críticos se registra en el departamento de Gracias a Dios, donde entre el 40 % y el 50 % de la población ha permanecido de forma continua en condiciones de crisis alimentaria desde finales de 2020. El informe atribuye esta situación al aislamiento geográfico, las limitaciones de acceso humanitario y la escasez de información actualizada en la zona.
El documento también identifica al Corredor Seco y al litoral atlántico como las regiones con mayor exposición al riesgo alimentario. En el Corredor Seco inciden principalmente las pérdidas agrícolas vinculadas a la variabilidad climática, mientras que en el litoral influyen la fragilidad de la infraestructura y los altos niveles de informalidad laboral que afectan los ingresos familiares.
El informe señala que la situación se ha visto agravada por una combinación de eventos acumulados en los últimos años, entre ellos la sequía de 2019, la pandemia de COVID-19, los huracanes Eta e Iota, la inflación global, la tormenta tropical Julia y la tormenta Sara, factores que han reducido significativamente la capacidad de recuperación de miles de hogares hondureños.
“La inseguridad alimentaria en Honduras ya no responde únicamente a emergencias temporales, sino que se ha convertido en un fenómeno crónico”, advierten los especialistas del OBSAN, al tiempo que recomiendan fortalecer la producción agrícola nacional, mejorar la focalización de la ayuda humanitaria y diseñar políticas públicas que reduzcan la dependencia de asistencia externa en el mediano y largo plazo.
Redacción: Forum News