Según el pronunciamiento estadounidense, las modificaciones crearán nuevas oportunidades para las empresas de ese país y favorecerán el crecimiento económico, además de brindar un acceso más confiable y asequible a la energía para los hondureños. El mensaje fue recibido con beneplácito por dirigentes nacionalistas, quienes consideran que representa una muestra de confianza internacional.
La diputada del Partido Nacional, María José Sosa, aseguró que “la confianza internacional no se decreta, se construye. Que Estados Unidos respalde estas reformas es una señal clara de que Honduras puede recuperar credibilidad, atraer inversión y generar oportunidades”. Asimismo, sostuvo que “la energía debe ser motor de desarrollo, no un obstáculo para el crecimiento”, y añadió que “la ENEE no se vende. La ENEE se rescata. Y para rescatarla se necesita inversión, transparencia y visión de futuro”.
Las reacciones más críticas surgieron desde Libertad y Refundación (Libre). El exvicecanciller Gerardo Torres escribió: “La peor versión de Estados Unidos felicitando a la peor versión de Honduras. Nada nuevo ni extraordinario en la acción”. Por su parte, el exministro Ricardo Salgado calificó el respaldo como una “Gran Hipocresía” y cuestionó la influencia estadounidense en el país. En tanto, el diputado Jari Dixon señaló que “ya se les va el primer año a los nacionalistas y parece que nunca entendieron que se debe gobernar para el pueblo”.
Desde el Partido Liberal también se expresaron reservas sobre la iniciativa. La diputada Saraí Espinal reiteró que su “voto en contra es rotundo y se mantiene sin importar el día que se vuelva a discutir la ley al subsector eléctrico”, mientras que Alia Kafati recordó que durante la reunión de socialización realizada en el Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) dejó clara su postura: “NO APOYO EL DECRETO”. Además, sostuvo que “la energía eléctrica es un servicio estratégico para el desarrollo del país y cualquier decisión que comprometa su administración debe analizarse con responsabilidad, transparencia y pensando siempre en el interés del pueblo hondureño”.
A estas posiciones se sumó el diputado liberal Francis Cabrera, quien advirtió que su bancada no acompañará la reforma mientras no quede establecido de manera expresa que no habrá privatización de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), se respeten los derechos laborales y se presente un plan de impacto a seis y doce meses. Mientras continúan las diferencias entre las distintas fuerzas políticas, el futuro de las reformas al sistema eléctrico sigue generando intensos debates en el escenario nacional.