Honduras enfrenta en 2026 una combinación de factores que amenaza con profundizar las dificultades económicas de miles de hogares. La persistente sequía en varias regiones, los problemas que arrastra el sistema energético nacional y el incremento sostenido del costo de vida están generando una cadena de efectos que impacta directamente a las familias, los sectores productivos y la economía en general.
Expertos advierten que estos elementos no operan de manera aislada. La escasez de lluvias afecta la producción agrícola y la generación de energía, mientras que el aumento de los costos energéticos y de los combustibles termina reflejándose en los precios de alimentos, transporte y otros bienes esenciales.
La sequía amenaza la producción y las reservas de agua
Las altas temperaturas y la reducción de lluvias ya están provocando preocupación en distintos sectores del país. La Secretaría de Estado en los Despachos de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) mantiene alerta verde por sequía de forma indefinida en municipios de Choluteca, Valle, Comayagua, Francisco Morazán, La Paz y El Paraíso debido a las condiciones climáticas registradas en las últimas semanas.
Aunque las lluvias recientes permitieron una ligera recuperación en los embalses que abastecen al Distrito Central, los niveles continúan siendo preocupantes. De acuerdo con el reporte del 30 de mayo de 2026, Los Laureles se encontraba al 34.78 % de su capacidad y La Concepción al 42.69 %, manteniéndose ambos en condición de alto riesgo hídrico.
La preocupación también se extiende al sector agropecuario. Productores agrícolas han advertido que la falta de precipitaciones y el calor extremo ya afectan la planificación del ciclo agrícola 2026, especialmente en cultivos de granos básicos, mientras que la ganadería enfrenta dificultades por la reducción de pastos y la escasez de agua.
El presidente de la Asociación de Ganaderos y Agricultores de Atlántida (AGAA), Margarito Vásquez, alertó que estas condiciones comienzan a impactar la producción de leche y carne en la zona norte del país.
En el sur, el sector acuícola también reporta pérdidas. El presidente de la Asociación de Pequeños y Medianos Acuicultores del Sur (Apemasur), Wilmer Cruz, señaló que las temperaturas de hasta 42 grados centígrados y el retraso de las lluvias han incrementado la salinidad en las fincas camaroneras, provocando mortalidad del producto y afectaciones económicas para la industria.
Ante este panorama, el presidente de la Federación Nacional de Agricultores y Ganaderos de Honduras (Fenagh), Héctor Ferreira, expresó a Proceso Digital que el sector debe prepararse para reducir el impacto de la sequía.
“Estamos preocupados pero debemos de ponernos alerta y comprometidos a trabajar para evitar pérdidas importantes”, manifestó.
La fragilidad del sistema energético aumenta la incertidumbre
La disminución de las lluvias también representa un desafío para la generación eléctrica. Al reducirse la disponibilidad de agua en los embalses, disminuye la capacidad de producción hidroeléctrica, una de las principales fuentes de energía del país.
Esto obliga a una mayor dependencia de generación térmica, que históricamente implica costos más elevados para el sistema. El escenario aumenta la presión sobre la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), que continúa enfrentando pérdidas técnicas y financieras acumuladas, además de una millonaria deuda con empresas generadoras.
A estas dificultades se suma el incremento en los precios internacionales de los derivados del petróleo, impulsado por el conflicto bélico en Medio Oriente, un factor que también encarece la generación de energía.
Analistas consideran que, de no tomarse medidas preventivas, el país podría enfrentar mayores costos para sostener el sistema eléctrico, subsidios más elevados o prolongados e incluso interrupciones en el servicio.
El economista e investigador Obed García advirtió que la crisis energética podría dejar este año a cerca de un millón de personas sin acceso al servicio eléctrico debido a los apagones, las pérdidas acumuladas en la ENEE y el endeudamiento con generadores y proveedores.
Asimismo, señaló que las pérdidas de la estatal representan recursos que dejan de destinarse a áreas prioritarias como salud y educación.
“Y es una situación que no se tiene que seguir permitiendo ni desde la autoridad ni desde la ciudadanía porque cada vez representa un costo mayor para todos y todas”, expresó.
García recordó que las pérdidas acumuladas rondan los 100 mil millones de lempiras, equivalentes a casi el 10 % del Producto Interno Bruto (PIB).
El aumento del costo de vida golpea el bolsillo de los hogares
Las consecuencias de la sequía y de la crisis energética terminan trasladándose a la economía doméstica. El encarecimiento de la electricidad y los combustibles impacta los costos de producción, transporte y distribución, mientras que una menor producción agrícola puede provocar aumentos en los precios de alimentos esenciales.
Datos del Banco Central de Honduras (BCH) reflejan la presión que enfrenta la economía nacional. La institución informó que la inflación interanual se ubicó en 5.56 % en abril de 2026, por encima del 4.39 % registrado doce meses antes y temporalmente fuera del rango de tolerancia establecido por la autoridad monetaria.
El BCH también señaló que el 66.2 % de los 405 bienes y servicios que integran la canasta del Índice de Precios al Consumidor (IPC) registraron incrementos, una muestra de que el impacto se extiende a buena parte de la economía.
Según la entidad, los choques externos derivados de las tensiones geopolíticas internacionales han provocado alzas en los precios del petróleo, afectando directamente el costo de los combustibles, el transporte y la generación de energía.
A nivel local, el presidente de Defco, Adalid Irías, informó que ocho productos de la canasta básica aumentaron de precio durante la última semana. Entre ellos destaca el quintal de maíz, que pasó de 720 a 750 lempiras, una variación que podría repercutir en el precio de la tortilla y otros alimentos derivados.
También se reportaron incrementos en productos como aguacate, pataste, fresa y pepino, lo que sigue ejerciendo presión sobre el presupuesto de las familias hondureñas, especialmente aquellas que destinan gran parte de sus ingresos a alimentación y servicios básicos.
Redacción: Forum News