Declaran inocente a hondureña que pasó 22 años presa en EE.UU. y evitan su deportación

INTERNACIONALES EDITOR DM
La hondureña Carmen Mejía que pasó más de dos décadas en prisión en Texas tras ser condenada por la muerte de un bebé de 10 meses que estaba bajo su cuidado, un caso que durante años fue presentado por la fiscalía como un homicidio. En el juicio, los fiscales argumentaron que el menor había sido sumergido intencionalmente en agua hirviendo, versión que la mantuvo tras las rejas durante 22 años mientras defendía su inocencia.

Décadas después, la revisión del expediente permitió descubrir nuevas pruebas que cambiaron por completo la interpretación del caso. Expertos determinaron que las lesiones del menor eran compatibles con un accidente doméstico causado por agua extremadamente caliente proveniente del calentador de la vivienda, el cual no contaba con dispositivos de seguridad para controlar la temperatura, lo que descartó la hipótesis de un acto intencional.

A finales de enero, un tribunal de apelaciones declaró inocente a Mejía tras considerar estas nuevas evidencias. Posteriormente, el pasado lunes, un juez del condado de Travis desestimó formalmente el caso, lo que puso fin a la condena que la mantuvo en prisión durante más de dos décadas.

Sin embargo, tras quedar libre surgió una nueva incertidumbre sobre su futuro, ya que existía la posibilidad de que fuera retenida por autoridades migratorias y deportada a Honduras. La normativa permite que, a petición del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), las autoridades locales mantengan bajo custodia a una persona durante 48 horas mientras se decide si será enviada a un centro de detención para migrantes o expulsada del país.

Finalmente, la mujer no será deportada y se encuentra en libertad, según confirmó su abogada, Vanessa Potkin, al diario The Austin American Statesman. La defensora había advertido previamente sobre el riesgo de que, pese a haber demostrado su inocencia, Mejía pudiera terminar nuevamente privada de libertad por razones migratorias.

“Mejía logró sobrevivir más de dos décadas en prisión impulsada por la esperanza de reunirse algún día con sus hijos. Sería la máxima injusticia que, después de vencer todos los obstáculos y demostrar finalmente su inocencia, una tarea hercúlea, en lugar de recuperar su libertad sea trasladada a otra forma de encarcelamiento”, expresó Potkin, abogada de la organización Innocence Project. Mejía llegó a Estados Unidos desde Honduras en 1995 huyendo de la pobreza y de un entorno familiar abusivo, y al momento de su arresto en 2003 contaba con Estatus de Protección Temporal (TPS) y permiso de trabajo.

Este se convirtió en uno de los ejemplos más recientes de condenas erróneas que salen a la luz décadas después en el sistema judicial estadounidense, mientras su liberación marca el cierre de una larga batalla legal que finalmente le permitió recuperar su libertad tras demostrar su inocencia.

Redacción: Forum News 
(Fuente: La Prensa) 

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