La visita fue confirmada por el vicepresidente Geraldo Alckmin, quien expresó su expectativa de que la reunión permita reconstruir la relación entre ambos líderes. “Se pueda fortalecer la buena química que hubo en los encuentros anteriores, en beneficio de dos grandes países, dos grandes democracias de Occidente”, afirmó tras ser consultado por la prensa.
El viaje ocurre luego de una escalada de tensiones que se intensificó en los últimos días, tras la expulsión por parte de Estados Unidos de un agente policial brasileño que se encontraba en Miami. Washington lo señaló por supuestas irregularidades vinculadas a un caso relacionado con un exfuncionario de inteligencia del gobierno de Jair Bolsonaro.
En respuesta, Brasil retiró las credenciales a un agente estadounidense en Brasilia y formalizó una protesta diplomática ante la embajada de Estados Unidos. Este episodio se suma a otro ocurrido en marzo, cuando el Gobierno brasileño negó el visado a un asesor cercano a Trump que pretendía visitar en prisión al exmandatario Bolsonaro.
La visita de Lula estaba prevista inicialmente para marzo, pero fue pospuesta sin explicaciones oficiales, lo que aumentó la incertidumbre sobre el rumbo de la relación bilateral. En paralelo, el presidente brasileño ha endurecido sus críticas hacia la política exterior de Trump en un contexto interno marcado por la cercanía de las elecciones.
Ese escenario político también incluye la candidatura del senador Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario, frente a quien Lula podría enfrentarse en los comicios de octubre. Pese a las diferencias recientes, ambos líderes ya habían mostrado señales de acercamiento en reuniones previas, en las que incluso Trump expresó admiración por la trayectoria política de Lula, según el canciller Mauro Vieira.
Redacción: Forum News