Según el sondeo, el 59 por ciento desaprueba el ataque inicial, frente a un 41 por ciento que lo respalda. Además, un 31 por ciento expresa un rechazo contundente, casi el doble del 16 por ciento que manifiesta un respaldo firme. Aunque el 44 por ciento vería con buenos ojos un eventual intento por derrocar al gobierno iraní, el 56 por ciento se opone a esa posibilidad.
La encuesta también evidencia dudas sobre la conducción del conflicto por parte del presidente Donald Trump. Seis de cada diez consultados consideran que no existe un plan claro para manejar la situación y el 62 por ciento estima que cualquier nueva acción militar debería contar con la aprobación del Congreso. Solo el 27 por ciento cree que Washington agotó suficientemente la vía diplomática antes de recurrir al uso de la fuerza, mientras que el resto se divide entre quienes opinan que no se hizo lo suficiente y quienes no tienen una postura definida.
El escepticismo se extiende a las consecuencias estratégicas. Más de la mitad, el 54 por ciento, teme que Irán represente una amenaza aún mayor para Estados Unidos tras los ataques, en contraste con el 28 por ciento que confía en que la ofensiva reducirá el riesgo. Incluso entre quienes apoyan la intervención, alrededor de cuatro de cada diez dudan de que esta logre disminuir el peligro.
En cuanto a la posibilidad de una guerra prolongada, el 56 por ciento considera al menos algo probable un enfrentamiento militar de larga duración entre ambos países, y un 24 por ciento lo ve como muy probable. Sin embargo, la idea de enviar tropas terrestres genera amplio rechazo: solo el 12 por ciento estaría a favor, frente a un 60 por ciento que se opone.
Las diferencias partidarias son marcadas. El 77 por ciento de los republicanos respalda la acción militar, frente al 32 por ciento de los independientes y apenas el 18 por ciento de los demócratas. Dentro del propio Partido Republicano también emergen matices, especialmente entre quienes se identifican con el movimiento Make America Great Again y quienes no, con brechas significativas en niveles de aprobación y confianza en el mandatario.
El estudio fue aplicado el 28 de febrero y el 1 de marzo a 1.004 adultos en todo el país mediante el Panel de Mensajes de Texto de SSRS. El margen de error es de más o menos 3,9 puntos porcentuales.
En conjunto, los resultados reflejan un país dividido frente a una decisión de alto impacto internacional, pero con una mayoría inclinada hacia la cautela y el escepticismo. Más allá del respaldo que mantiene el presidente en su base política, el sondeo muestra que amplios sectores de la población dudan de la estrategia, temen una escalada prolongada y reclaman mayor claridad y control institucional antes de avanzar en un conflicto que podría redefinir la política exterior estadounidense.
Redacción: Forum News