El régimen de la República Islámica de Irán enfrenta una de las crisis más profundas de su historia reciente tras la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel, que según informó el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, acabó con la vida del líder supremo iraní, Alí Jamenei. La operación conjunta marca un punto de inflexión en la confrontación que desde hace meses mantiene en tensión a la región.
Ocho meses después del conflicto de 12 días entre Irán e Israel en junio de 2025, las fuerzas estadounidenses e israelíes ejecutaron una campaña coordinada contra objetivos militares y estructuras vinculadas al régimen en territorio iraní. Analistas coinciden en que la magnitud del ataque supera cualquier precedente en la relación directa entre Washington y Teherán.
El objetivo político detrás de la ofensiva
Para la investigadora sénior del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, Ellie Geranmayeh, el mensaje político fue inequívoco. “El anuncio de Trump sobre la estrategia de la ofensiva no deja dudas de que su objetivo final, al menos por ahora, es un cambio de régimen”, afirmó. Según su análisis, la forma y el momento en que se presentó la operación redujeron las opciones del liderazgo iraní a la rendición o la confrontación abierta.
En un mensaje difundido en su plataforma Truth Social, Trump instó a las fuerzas de seguridad iraníes a rendirse o “enfrentar una muerte segura”. Además, aseguró que el pueblo iraní tiene una “oportunidad única en generaciones” para “tomar el control de su gobierno”, reforzando la narrativa de transformación política.
Negociaciones frustradas y advertencias previas
La ofensiva se produjo en medio de esfuerzos diplomáticos. El ministro de Relaciones Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, quien mediaba entre Washington y Teherán, declaró horas antes a CBS que “un acuerdo de paz está a nuestro alcance si simplemente permitimos que la diplomacia tenga el espacio que necesita para llegar allí”.
Tras los bombardeos, Albusaidi expresó en la red social X que estaba “consternado” y lamentó que “una vez más se han visto socavadas negociaciones activas y serias”, advirtiendo sobre el impacto en la estabilidad regional.
¿Fue un ataque preventivo?
Desde el Royal United Services Institute, el investigador sénior H. A. Hellyer sostuvo que no se trató de una acción preventiva. “Ocurrió en medio de negociaciones, en las que los mediadores regionales fueron utilizados, sin saberlo, para encubrir una acción planificada”, señaló. Añadió que no existían pruebas de un ataque inminente por parte de Irán que justificara una ofensiva de esta naturaleza.
La respuesta iraní y la expansión regional
Teherán reaccionó con rapidez. Irán lanzó ataques de represalia contra Israel y se reportaron acciones en Dubái, Doha, Bahréin y Kuwait, territorios que albergan bases estadounidenses o aliados estratégicos. La escalada amplió de inmediato el radio del conflicto.
El ministro de Relaciones Exteriores iraní, Abbas Araghchi, declaró que el país utilizará “todas sus capacidades defensivas y militares en virtud del derecho legítimo a la autodefensa” para proteger su integridad.
Modo de supervivencia en Teherán
Geranmayeh describió la situación como un momento existencial para la República Islámica. “Este es un momento existencial para los líderes de la República Islámica”, afirmó, al indicar que el aparato político y de seguridad se prepara para una confrontación sostenida contra Estados Unidos e Israel.
Hellyer coincidió en que la rapidez y coordinación de la respuesta iraní reflejan la seriedad con la que Teherán percibe la amenaza. A su juicio, la reacción sugiere que existía autoridad delegada para actuar de forma inmediata y contundente.
El riesgo de una guerra en múltiples frentes
La posibilidad de que el llamado Eje de la Resistencia, red de aliados regionales de Irán, se active incrementa el riesgo de un conflicto en varios escenarios simultáneos. Para Sanam Vakil, directora del Programa de Medio Oriente y Norte de África de Chatham House, la supervivencia del liderazgo iraní podría depender de ampliar el conflicto. “La única forma en que pueden sobrevivir es exportar rápidamente esta guerra a toda la región, desestabilizar tantos países como sea posible”, advirtió.
Un cálculo estratégico con alto riesgo
Danny Citrinowicz, investigador sénior sobre Irán del Instituto de Estudios de Seguridad Nacional de Israel, sostiene que Washington y Tel Aviv habrían actuado bajo la premisa de que el régimen iraní está debilitado. La apuesta sería que una ofensiva de gran escala logre desestabilizarlo significativamente.
Sin embargo, el propio Citrinowicz planteó interrogantes sobre el desenlace. “¿Qué constituiría una victoria y cómo se podría poner fin a una campaña de este tipo?”, cuestionó, al señalar que es poco probable que la ofensiva obligue al régimen a rendirse en el corto plazo y que la vía diplomática luce incierta en esta fase.
Un desenlace incierto
Los expertos coinciden en que el resultado estratégico es impredecible. Geranmayeh advirtió que esta ofensiva podría convertirse en el inicio de una nueva guerra prolongada para Estados Unidos en Medio Oriente y que el camino hacia el objetivo planteado por Trump podría ser largo y accidentado.
Hellyer añadió que el conflicto podría extenderse durante días o semanas, con escaladas coordinadas y una presión creciente sobre los países de la región para contener el impacto civil y la inestabilidad.
Mientras tanto, la comunidad internacional enfrenta el desafío de intentar reactivar la diplomacia en medio de una confrontación que, por su alcance y ambición, ya ha transformado el equilibrio regional y abierto la puerta a un escenario de alto riesgo para todo Medio Oriente.
Redacción: Forum News