Las autoridades talibanas en Afganistán anunciaron ataques dirigidos a objetivos militares en Pakistán, argumentando que eran una respuesta a “violaciones fronterizas reiteradas”. En la madrugada siguiente, Kabul se vio sacudida por fuertes explosiones y sobrevuelos de aviones de combate, que según testimonios de residentes afectaron múltiples zonas de la ciudad. Se reportaron hasta ocho detonaciones, algunas lo suficientemente cercanas como para estremecer viviendas.
El Ministerio de Defensa de Afganistán indicó que las operaciones militares se extendieron a cinco provincias del este del país, centrándose en la Línea Durand, frontera de más de 2.600 kilómetros establecida en el siglo XIX que sigue siendo un foco constante de tensiones. El portavoz afgano, Zabihullah Mujahid, explicó que la ofensiva respondía a lo que describió como “repetidas rebeliones e insurrecciones” del ejército paquistaní.
Por su parte, Pakistán rechazó la versión afgana sobre el conflicto. Mosharraf Ali Zaidi, portavoz del primer ministro Shehbaz Sharif, negó que hubieran soldados paquistaníes muertos o capturados, calificando las declaraciones como “fantasía”. Además, el Ministerio de Información paquistaní aseguró que su respuesta fue rápida y que logró causar bajas significativas en el lado afgano, junto a la destrucción de puestos y equipamiento militar.
La tensión en la frontera ha escalado durante los últimos meses. En octubre, enfrentamientos previos entre ambos ejércitos dejaron decenas de víctimas, incluyendo civiles. La situación se agravó tras explosiones en Kabul atribuidas a Pakistán por funcionarios afganos, lo que provocó bombardeos de represalia por parte del ejército paquistaní.
El domingo anterior a los últimos combates, Pakistán ejecutó ataques aéreos en la franja limítrofe que habrían causado la muerte de al menos 70 presuntos militantes. Según reportes afganos, entre las víctimas había decenas de civiles, incluidas mujeres y niños, y se registraron daños en residencias, una escuela religiosa y otras instalaciones.
En respuesta, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Pakistán, Tahir Andrabi, defendió los ataques, asegurando que fueron “de precisión” contra campamentos de entrenamiento del Talibán paquistaní y subrayando que su país no tiene animosidad hacia la población afgana, sino que busca proteger su territorio frente al incremento de la violencia insurgente durante el último año.
Redacción: Forum News