El secretario de Estado, Marco Rubio, instruyó la medida luego de que el Gobierno nicaragüense negara las credenciales a Franceschi, cuya designación fue ratificada por el Senado estadounidense el 30 de septiembre. Washington cuestionó la postura de Ortega y de la copresidenta Rosario Murillo, al considerar que obstaculiza las posibilidades de mantener un diálogo diplomático productivo.
El desacuerdo ocurre en medio de las críticas internacionales al Gobierno nicaragüense. El pasado 2 de octubre, durante una reunión extraordinaria de cancilleres de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el subsecretario de Estado Christopher Landau informó sobre el rechazo a la diplomática. En esa misma reunión, los países miembros aprobaron una resolución que exige elecciones en Nicaragua y la liberación incondicional de los presos políticos.
La resolución también pide restablecer la separación de poderes, aclarar el paradero de las personas desaparecidas y devolver la nacionalidad a quienes fueron despojados de ella. Sin embargo, no establece sanciones concretas contra Ortega y Murillo, pese a las demandas planteadas por distintos sectores de la comunidad internacional.
El secretario general de la OEA, Albert Ramdin, insistió en la necesidad de que Nicaragua recupere el orden constitucional y pidió a los países miembros considerar nuevas medidas de presión. Entre las opciones mencionó sanciones económicas que no perjudiquen a la población, además de restricciones financieras y de viaje contra determinadas autoridades.
Redacción: Forum News