La anotación que definió el encuentro llegó al minuto 54. Jorge Benguché controló el balón dentro del área y sacó un remate que terminó en los pies de Emmanuel Cuello, quien únicamente empujó la pelota al fondo de la portería defendida por Luis Ortiz para romper el empate y darle la ventaja al equipo merengue. "¡Gol de Cuello! ¡Gol del Olimpia!", marcó la narración del partido tras la jugada que terminó inclinando la balanza.
Con la desventaja, Motagua buscó la igualdad durante el resto del compromiso, pero Olimpia logró sostener el resultado gracias al orden defensivo y a la intervención de Edrick Menjívar en los minutos finales. Al 90+3, Giancarlo Sacaza conectó un cabezazo dentro del área, aunque el guardameta albo controló el balón sin mayores dificultades y evitó el empate.
El pitazo final confirmó el desenlace del superclásico y el nacimiento de un nuevo campeón en el fútbol hondureño. "¡Final del partido! ¡Olimpia se corona campeón de la Supercopa de Honduras al derrotar a Motagua en la primera edición!", anunció la conclusión del encuentro, que quedará registrado como la primera final oficial de este certamen.
La Supercopa de Honduras se incorpora de forma oficial al calendario de competencias nacionales, aunque en décadas anteriores existieron enfrentamientos similares organizados de manera esporádica. Ahora, la Liga Nacional y la Federación de Fútbol de Honduras buscan consolidar el torneo como una cita anual para definir al supercampeón del país.
Con este título, Olimpia amplía su palmarés y añade una nueva conquista a su historia deportiva. Además de superar a su máximo rival en una nueva final, el club albo se convirtió en el primer equipo en inscribir su nombre como campeón de la Supercopa de Honduras, inaugurando oficialmente una competencia que aspira a convertirse en una tradición del balompié nacional.