El adiós que nadie quería leer: Messi cierra su historia con la Albiceleste

DEPORTES EDITOR DM
Lionel Messi decidió ponerle punto final a su historia con la Selección argentina después de más de dos décadas, tras la derrota ante España en la final y en un momento especialmente doloroso por la reciente muerte de su padre. El capitán reveló que tomó la determinación el 21 de julio, dos días después del partido, y que la pérdida familiar terminó de reafirmar una decisión que ya había comenzado a tomar. Así termina una era en la que el número 10 pasó de cargar con la presión de una generación a levantar los trofeos que durante años parecieron imposibles.

Su recorrido con la Albiceleste tuvo casi de todo: el talento precoz, las finales perdidas, las críticas, las lágrimas y, finalmente, la gloria. Messi disputó las grandes citas de una generación que lo vio crecer hasta convertirse en campeón del mundo en Qatar 2022 y ganador de las Copas América de 2019 y 2024. Aquello que durante años parecía una deuda con su país terminó transformándose en una de las historias más memorables del fútbol.

“Fue una decisión que dolió y duele en el alma pero entiendo que es el momento”, confesó Messi al anunciar su despedida. No hubo en sus palabras un adiós frío ni una salida provocada por el desencanto. Hay, en cambio, la sensación de un futbolista que entiende que una etapa irrepetible está llegando a su final y que el momento de dejar espacio a quienes vienen detrás también forma parte de su legado.

El propio capitán reconoció que ya no siente que tenga más para entregar dentro de la cancha y señaló a los jóvenes que comienzan a reclamar protagonismo con Argentina. “Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar”, manifestó. La frase adquiere un significado especial después de tantos años en los que Messi fue prácticamente inseparable de la camiseta número 10.

Su último capítulo llega mientras todavía demuestra que su fútbol no se ha apagado. Con Inter Miami, el delantero marcó cuatro goles durante el último fin de semana en la MLS, una muestra de que su decisión no responde necesariamente a una falta de vigencia deportiva. Messi no se marcha porque haya dejado de competir, sino porque considera que su historia con Argentina alcanzó un punto en el que debe cambiar de escenario.

A partir de ahora, quien durante años fue capitán, líder y protagonista tendrá que mirar los partidos desde otro lugar. “Ahora voy a ser uno más de ustedes, alentando y bancando siempre desde afuera”, escribió al agradecer el cariño recibido durante 20 años. También recordó a su familia, entrenadores, compañeros y dirigentes, todos parte de un recorrido que terminó entregándole los recuerdos que alguna vez parecían inalcanzables.

Y quizá la despedida más dolorosa sea también la más serena. Messi contó que aquellas palabras habían sido escritas después de la final, antes de la muerte de su padre, y que ese golpe personal terminó de convencerlo. “Hoy después de lo de mi papá, estoy más convencido que antes”, afirmó. Se va el capitán, pero queda una historia que difícilmente pueda contarse sin mencionar su nombre: la de un niño que llegó a la selección, sufrió con ella, volvió a intentarlo una y otra vez y terminó levantando los títulos que convirtieron su sueño argentino en leyenda.

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