La marcha comenzó en El Alto y descendió hacia La Paz, donde se encuentran las sedes del Órgano Ejecutivo y el Legislativo. A lo largo del recorrido, los manifestantes utilizaron petardos y dinamita, generando alarma en la población y obligando al cierre de comercios y a la interrupción del tránsito vehicular.
En varios puntos del trayecto se registraron incidentes con ciudadanos que cuestionaron la movilización, lo que derivó en respuestas agresivas verbales por parte de algunos mineros, incrementando la tensión en las calles.
El presidente de la Federación de Cooperativas Mineras de La Paz (Fedecomin), Ladislao Prado, declaró a EFE que la movilización responde a “demandas justas y necesarias” y al respeto de la “institucionalidad” del sector cooperativista.
Prado aclaró además que las demandas del sector minero cooperativista son independientes de otros conflictos sociales, como los impulsados por la Central Obrera Boliviana (COB), que exige un incremento salarial del 20 % y la renuncia del presidente Rodrigo Paz, junto a bloqueos de carreteras impulsados por sectores campesinos del altiplano.
El punto más crítico de la jornada se registró cuando la movilización llegó a las cercanías de la Casa Grande del Pueblo, donde un fuerte dispositivo policial instaló barreras de contención para frenar el avance. En ese sector, los manifestantes intentaron retirar los obstáculos, provocando el choque directo con las fuerzas antidisturbios.
La situación escaló cuando la Policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los mineros, mientras se reportaban detonaciones de dinamita en medio de los enfrentamientos que se prolongaron por más de dos horas. Las autoridades confirmaron al menos dos personas detenidas, mientras que el Gobierno informó que dos personas fallecieron el miércoles debido a la falta de atención médica oportuna causada por los bloqueos en carreteras, y exigió el cese inmediato de estas acciones.
Redacción: Forum News