Durante la jornada central del viaje, las dos mayores economías del mundo mostraron disposición al entendimiento, aunque sin concretar anuncios relevantes, en una agenda dominada por cinco ejes principales.
Taiwán, el punto más sensible
El tema de Taiwán centró buena parte del diálogo. Xi dejó claro que se trata del asunto más delicado en la relación entre ambos países y advirtió sobre las consecuencias de un manejo inadecuado. Según la agencia estatal Xinhua, el mandatario chino alertó que una “mala gestión” podría llevar a ambas potencias al “choque” o incluso al “conflicto”.
Además, sostuvo que la “independencia taiwanesa” es incompatible con la estabilidad en el estrecho de Formosa. Hasta el momento, no se ha informado de una respuesta directa de Trump a estas advertencias, en medio de expectativas previas sobre posibles presiones de Pekín respecto a la venta de armas a la isla.
Coincidencias sobre Irán
En materia internacional, ambos líderes coincidieron en un punto clave: Irán no debe desarrollar armas nucleares. De acuerdo con la Casa Blanca, también abordaron la necesidad de garantizar el tránsito libre de hidrocarburos por el estrecho de Ormuz.
Este tema cobró relevancia en los días previos a la visita, luego de que Washington solicitara a Pekín una mayor implicación frente a Teherán, considerando el impacto directo que tendría un bloqueo en los intereses energéticos chinos, ya que cerca del 45 % de sus importaciones de petróleo y gas pasan por esa ruta.
Empresarios marcan el tono económico
La visita estuvo acompañada por figuras clave del sector empresarial estadounidense, lo que dio un fuerte componente económico al encuentro. Ejecutivos como Elon Musk, Tim Cook y Jensen Huang formaron parte de la delegación que incluso accedió al Gran Palacio del Pueblo, un hecho poco habitual en este tipo de reuniones.
Ante ellos, Xi afirmó que China continuará abriendo su economía, mientras Trump explicó que la presencia de estos líderes empresariales era una muestra de “respeto” hacia el país asiático y su gobierno.
Gestos de cercanía política
Más allá de las diferencias, ambos mandatarios proyectaron una relación cordial. Xi insistió en que China y Estados Unidos deben actuar como “socios y no rivales”, mientras Trump elogió a su anfitrión al calificarlo como “un gran líder” y destacó que mantienen una relación “fantástica”.
El tono se mantuvo durante actividades conjuntas como una visita al Templo del Cielo y un banquete de Estado, donde Xi hizo referencia al “gran rejuvenecimiento” de China en paralelo con la consigna política de Trump de fortalecer a Estados Unidos. El presidente estadounidense también extendió una invitación para que el líder chino visite la Casa Blanca en septiembre.
Sin acuerdos de peso
Pese al ambiente positivo, la reunión no dejó resultados concretos en los temas más sensibles. Xi se limitó a calificar como “generalmente equilibradas y positivas” las recientes conversaciones comerciales entre ambos países y reiteró que “nadie gana una guerra comercial”.
Queda pendiente si al cierre de la visita se anunciarán avances, como una posible extensión de la tregua comercial acordada en octubre pasado o nuevos acuerdos en sectores estratégicos, incluyendo la compra de productos estadounidenses o el acceso de empresas chinas a tecnología avanzada.
Asimismo, otros asuntos relevantes, como el caso del magnate de los medios hongkonés Jimmy Lai, fundador del desaparecido diario Apple Daily y una de las figuras más visibles del movimiento prodemocracia en Hong Kong, no registraron avances públicos, pese a haber sido señalados previamente por Trump como parte de la agenda, especialmente por su condena a 20 años de prisión bajo la Ley de Seguridad Nacional tras su participación en las protestas antigubernamentales de 2019.
Redacción: Forum News