De acuerdo con los registros de seguimiento, el buque identificado con el número IMO 9384306 no ha declarado un destino final, aunque presenta características que apuntan a Cuba como su probable punto de llegada. Sobre este escenario, el experto cubano Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, indicó que “por su perfil tiene una alta probabilidad de que su destino sea Cuba”.
El Universal, diseñado para el transporte de derivados del petróleo, pertenece a la naviera rusa Sovcomflot, la misma que operó el primer envío de combustible desde Rusia hacia la isla en semanas recientes. Este detalle refuerza las sospechas de que se trata de un segundo cargamento dentro de una misma estrategia de asistencia energética.
El tanquero partió a inicios de abril desde un puerto en el mar Báltico y el día 8 cruzaba el Canal de La Mancha bajo la escolta de una fragata rusa, en una maniobra que buscaba evitar posibles inconvenientes con autoridades británicas debido a las sanciones internacionales vigentes contra este tipo de embarcaciones.
Días antes de ese trayecto, el ministro de Energía de Rusia, Serguéi Tsiviliov, había confirmado el envío de un segundo cargamento de combustible hacia Cuba, aunque sin ofrecer detalles logísticos. El anuncio se produjo poco después de que el petrolero Anatoli Kolodkin arribara a la isla el 31 de marzo con 730 mil barriles de crudo.
En contraste, el último buque que había llegado previamente con suministro energético fue el Ocean Mariner, de menor capacidad, que ingresó el 9 de enero procedente de México con 86 mil barriles. Ese envío marcó uno de los pocos ingresos oficiales de petróleo en medio de las dificultades de abastecimiento.
Estos cargamentos representan un respaldo político de Moscú hacia La Habana, aunque su impacto en la crisis energética es limitado. El propio presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha reconocido que este tipo de ayuda solo permite un alivio temporal ante la magnitud del problema estructural.
El déficit de petróleo importado, resultado tanto de la escasez de divisas como de las restricciones impuestas por Estados Unidos, ha derivado en constantes apagones desde mediados de 2024 y en la paralización progresiva de sectores clave de la economía cubana, especialmente en el ámbito estatal.
En ese contexto, el endurecimiento del bloqueo petrolero en los últimos tres meses ha intensificado una crisis que ya se arrastra desde hace más de seis años. Entre 2020 y 2025, la economía de Cuba registró una contracción del 15 %, reflejando el impacto acumulado de las limitaciones energéticas y financieras que enfrenta el país.
Redacción: Forum News