Centenares de mujeres salieron este domingo a las calles de la capital hondureña para conmemorar el Día Internacional de la Mujer y denunciar la persistente violencia contra las mujeres en el país, donde ya se contabilizan alrededor de 40 feminicidios en lo que va de 2026.
La marcha, que recorrió los principales puntos de la ciudad, tuvo como uno de sus focos principales la exigencia de justicia en casos emblemáticos, incluyendo el asesinato de la ambientalista Berta Cáceres, ocurrido hace diez años. Bertha Zúñiga, hija de la líder ambiental, reiteró la necesidad de que se capture a los autores intelectuales de este crimen, recordando que el sistema judicial aún mantiene una "deuda" con su familia y con todas las mujeres líderes territoriales que enfrentan violencia.
Durante la movilización, Wendy Cruz, activista de la organización Vía Campesina, destacó que la violencia contra las mujeres en Honduras se mantiene en niveles alarmantes debido a problemas estructurales y un alto índice de impunidad, que alcanza el 95 % en los crímenes registrados. Cruz señaló que muchas víctimas habían presentado denuncias previas que no fueron atendidas, lo que perpetúa la falta de protección estatal.
La activista denunció además que las adolescentes son particularmente vulnerables, siendo víctimas frecuentes de desapariciones relacionadas con la trata de personas. "La violencia se dispara cada día y las mujeres tenemos mucho que reclamar", subrayó Cruz, quien insistió en que la sociedad hondureña mantiene un fuerte arraigo patriarcal y machista.
Además de las denuncias de violencia, las participantes en la marcha exigieron reconocimiento legal y económico del trabajo doméstico y de cuidados, que sostiene gran parte de la vida familiar y económica del país. Cruz enfatizó que la brecha salarial y la falta de acceso a recursos como la tierra y el crédito agravan la vulnerabilidad de las mujeres, especialmente en zonas rurales.
El llamado de las activistas también incluyó la necesidad de leyes específicas que protejan a las mujeres, como la Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres, la Ley de Alerta Morada y la Ley del Sistema Nacional de Cuidados. Estas iniciativas buscan garantizar atención de calidad, seguridad y oportunidades económicas para las hondureñas.
Las manifestantes denunciaron igualmente la precariedad laboral que afecta a la mayoría de las mujeres y pidieron políticas públicas que promuevan empleos dignos y autónomos. Según Cruz, "sin este reconocimiento y apoyo, las mujeres siguen siendo dependientes y marginadas en la economía formal e informal".
La conmemoración del 8 de marzo tiene su origen en las movilizaciones de mujeres trabajadoras a finales del siglo XIX y comienzos del XX, quienes reclamaban derechos laborales y sociales. Más de un siglo después, la fecha sigue siendo un espacio de memoria, reflexión y acción colectiva para visibilizar la desigualdad de género.
A pesar de los avances legislativos y sociales, las mujeres y niñas en Honduras continúan enfrentando desafíos como la violencia de género, la pobreza y la falta de acceso a servicios esenciales. Organizaciones defensoras de los derechos femeninos insisten en que sin una intervención efectiva del Estado, estos problemas seguirán afectando a miles de hondureñas.
En el cierre de la jornada, las participantes reafirmaron su compromiso con la lucha por la igualdad y la justicia, recordando que el reconocimiento de los derechos de las mujeres no solo fortalece a la sociedad, sino que también es clave para la construcción de un país más seguro y equitativo.
Redacción: Forum News