Presidente del Congreso Nacional debe de estar limpio de delitos

POLÍTICA EDITOR DM
Salvador Nasralla coincidió públicamente con el exfiscal general Edmundo Orellana al plantear que la presidencia del Congreso Nacional para el periodo 2026-2030 debe recaer únicamente en diputados que no estén vinculados a actos de corrupción ni a decisiones que, a su criterio, dañaron la institucionalidad del país.

El excandidato presidencial del Partido Liberal sostuvo que es indispensable identificar con claridad a los legisladores electos que mantienen un historial limpio, ya que, según dijo, no respaldarán a ninguna persona que arrastre señalamientos o responsabilidades políticas y legales. “Nos urge tener nombres de diputados electos que no cometieron esos delitos”, expresó Nasralla al referirse a la elección de la próxima junta directiva del Legislativo.

En su análisis del reciente proceso electoral, Nasralla afirmó que el Partido Liberal fue el verdadero ganador de las elecciones generales de 2025, al asegurar que superó al Partido Nacional por un margen amplio en votos. Sin embargo, cuestionó la actuación del Consejo Nacional Electoral, al señalar que una parte significativa de los sufragios no fue contabilizada y que el resultado oficial no reflejó, a su juicio, la voluntad popular.

La postura del dirigente liberal se produjo luego de un pronunciamiento público de Edmundo Orellana, quien cuestionó si pueden aspirar a la presidencia del Congreso diputados que:

1. Participaron en el golpe de Estado;
2. Recibieron dinero del narcotráfico para influir en la elección de la junta directiva del Congreso y de la Corte Suprema que facilitó la reelección;
3. Participaron en la expulsión de la MACCIH;
4. Eestuvieron involucrados en la malversación del Fondo Social Departamental;
5. Votaron a favor de otorgar inmunidad a los responsables de esa malversación;
6. Respaldaron la inmunidad parlamentaria;
7. Apoyaron amnistías relacionadas con casos de corrupción.

Nasralla respaldó esa postura y reiteró que el país necesita un Congreso presidido por una figura sin antecedentes cuestionables, capaz de devolver credibilidad al Poder Legislativo y responder a las exigencias ciudadanas de transparencia y rendición de cuentas.

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