El mensaje fue emitido por el Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, que advirtió que cualquier intento de alterar el orden público o interferir con el trabajo institucional del CNE será objeto de consecuencias. La declaración apunta directamente a presiones políticas, bloqueos o acciones que busquen frenar el desarrollo normal del proceso.
Desde Washington se remarcó que la voluntad expresada por más de tres millones de hondureños en las urnas debe ser respetada, y se insistió en que las autoridades electorales actúen conforme a la ley, con transparencia y responsabilidad democrática.
El pronunciamiento llega en una etapa decisiva del periodo postelectoral, cuando el país espera la culminación del conteo especial en un ambiente marcado por tensiones políticas y llamados a la movilización social.
Con esta postura, Estados Unidos suma presión internacional para que Honduras cierre el proceso electoral por la vía institucional, garantice la estabilidad democrática y respete el resultado emanado del voto ciudadano.
Redacción: Forum News