El giro es evidente al compararlo con el resultado de 2021. Libre, que entonces encabezó la Cámara con 50 legisladores, pierde ahora 16 curules y cede la supremacía legislativa. El Partido Liberal protagoniza uno de los repuntes más notorios, pasando de 22 a 40 diputados, mientras que el Partido Nacional crece de 44 a 50, afianzándose como el bloque mayoritario.
Pero el cambio no se refleja únicamente en los números. Las urnas también provocaron la salida de figuras históricas y liderazgos que parecían inamovibles dentro del Legislativo. Entre los nombres más relevantes destaca Luis Redondo, presidente del Congreso Nacional, quien no logró asegurar un nuevo período. Su salida simboliza la ruptura con uno de los liderazgos de mayor influencia institucional de los últimos años.
El voto de castigo también alcanzó al oficialismo de Libre, dejando fuera a diputados que habían sostenido protagonismo durante el actual período legislativo, como Jari Dixon Herrera, Eliud Girón y Juan Barahona. Su ausencia marca una reconfiguración interna para un partido que, además de perder curules, ve desplazarse a voces que habían tenido peso político en debates clave.
Otros departamentos también registraron la caída de caciques locales y operadores con varios períodos consecutivos, un fenómeno particularmente evidente en zonas como El Paraíso, Valle, Yoro y Cortés. La salida de estos liderazgos, algunos con más de una década de permanencia, confirma que el electorado exigió cambios más allá de las siglas partidarias.
Aunque el proceso electoral dejó nuevos rostros y avances para algunos partidos, la composición final del Congreso proyecta un escenario más fragmentado y con mayores exigencias de negociación. El ascenso del Partido Liberal, el repunte del Partido Nacional y la reducción de Libre anticipan un período legislativo donde ningún partido podrá gobernar desde la comodidad de una mayoría absoluta.
Con un hemiciclo renovado en números y nombres, el país se prepara para un Congreso que deberá medirse ante retos de gobernabilidad, acuerdos interpartidarios y la tarea de reconstruir la confianza ciudadana en un contexto político que volvió a moverse con fuerza.