Juan Ramón Matta Ballesteros, primer hondureño extraditado a Estados Unidos, falleció a los 80 años tras pasar casi cuatro décadas recluido en prisiones de alta seguridad. Su muerte fue confirmada por su familia, que enfrenta ahora los trámites para su repatriación, mientras su abogado, Marlon Duarte, denunció las condiciones precarias en las que permaneció durante sus últimos años de vida, con acceso limitado a medicamentos y atención médica insuficiente.
Matta Ballesteros permaneció encarcelado en Estados Unidos por aproximadamente 37 años. En mayo de este año, Duarte alertó sobre el deterioro físico de su cliente, señalando que su situación era “precaria en su celda, sin acceso oportuno a medicamentos ni atención médica adecuada”, y que su supervivencia hasta ese momento era “un milagro”. La Corte de Apelaciones del Noveno Circuito de California revocó posteriormente la resolución de liberación humanitaria, impidiendo que Matta falleciera en su país.
Nacido en 1945 en Tegucigalpa, Matta Ballesteros creció en un entorno de extrema pobreza y, en ocasiones, en condición de calle. Inició su vida laboral como cobrador de buses urbanos y, posteriormente, se involucró, según el gobierno y la justicia de estados unidos, en actividades ilícitas.
La acción judicial en su contra se concretó en 1988, cuando fuerzas de seguridad hondureñas, en coordinación con alguaciles estadounidenses, lo arrestaron y extraditaron para enfrentar cargos por narcotráfico y secuestro, según autoridades estadounidenses. En enero de 1990, un juez en Los Ángeles lo condenó a cadena perpetua.
Fue condenado por el asesinato del agente de la DEA, Enrique “Kiki” Camarena, pero en el año 2018, el gobierno y la justicia americana, retiraron los cargos de asesinato en su contra, sentenciando por 40 años al principal responsable de ese crimen, el capo mexicano Miguel Ángel Felix Gallardo.
Es importante señalar que durante todos estos años que estuvo recluido Matta Ballesteros, se ha manifestado por muchos profesionales del derecho y personas allegadas a él, que fue el único cargo que se comprobó en juicio y por el cual fue sentenciado. Ya con el retiro de esos cargos del asesinato del agente Camarena por la justicia americana, tenía que salir libre por considerarse inocente del mismo.
En mayo de 2025, un tribunal autorizó su liberación por razones humanitarias debido a su delicado estado de salud, pero la decisión fue revocada posteriormente. Duarte criticó la postura de las autoridades estadounidenses, afirmando que Matta fue sometido a un trato “prácticamente tortuoso”, pese a que los federales sostenían que se encontraba lúcido y en condiciones físicas aceptables.
Su muerte deja un legado complejo y una familia que ha sufrido mucho durante estos años, que ha sido señalada y perseguida, y que ahora enfrentan los desafíos administrativos y legales para su retorno a Honduras.
QDDG JUAN RAMÓN MATTA BALLESTEROS y resignación cristiana a sus familiares.