El homenaje contó con la presencia del presidente dominicano, Luis Abinader, y su esposa, Raquel Arbaje. El director general de la FAO, Qu Dongyu, entregó un pergamino al artista, mientras que Maridalia Hernández, integrante original del grupo 4.40, interpretó la canción acompañada de músicos de su país y un grupo de niños.
Durante la ceremonia, Guerra recordó que la inspiración para escribir el tema surgió de una metáfora que conoció en la década de 1980 en Santiago, la segunda ciudad de República Dominicana. El cantautor destacó cómo aquella idea se convirtió en una obra que ha trascendido generaciones y fronteras. “Lo que era entonces un simple aguacero de yuca y té, se ha convertido en un canto de alegría y esperanza que une a nuestros pueblos latinoamericanos y del mundo”, expresó.
El artista también relacionó el significado de su composición con los esfuerzos internacionales para erradicar el hambre y defendió la importancia de la solidaridad, la fe y el compromiso colectivo para garantizar que todas las personas tengan acceso a una alimentación adecuada. Asimismo, manifestó su satisfacción por recibir una distinción internacional que, según expresó, también celebra la identidad musical dominicana.
Guerra agradeció a su esposa, Nora Vega, quien lo acompañó en el acto, a su representante Amarilis Germán, a sus amigos y a los integrantes de su agrupación 4.40. Al finalizar su intervención, atribuyó a su fe cristiana la inspiración para imaginar el mundo de abundancia descrito en la canción. “Él me dio la capacidad para soñar en un mundo de arroz graneado, de batatas y fresas, donde lloviera café”, manifestó.
Redacción: Forum News