Los reportes técnicos indican que Honduras podría experimentar olas inferiores a los 30 centímetros, al igual que Nicaragua y El Salvador. De acuerdo con las estimaciones disponibles, este comportamiento no representaría una amenaza mayor para el territorio hondureño, aunque las autoridades continúan pendientes de cualquier cambio en las condiciones del mar.
El movimiento telúrico tuvo una profundidad preliminar de 10 kilómetros y generó preocupación principalmente por sus posibles efectos en las costas panameñas. A partir de este escenario, los equipos especializados de COPECO mantienen el seguimiento de la actividad sísmica regional y de los informes relacionados con el nivel del mar.
La vigilancia también contempla la posibilidad de réplicas que puedan dar lugar a nuevas evaluaciones sobre el riesgo para las zonas costeras. Por ello, la institución permanece atenta a las actualizaciones emitidas por los organismos responsables del monitoreo sísmico y de tsunamis.
Ante esta situación, COPECO pidió a la población consultar únicamente las fuentes oficiales y no compartir información sin verificar. Las autoridades comunicarán oportunamente cualquier modificación en las condiciones de amenaza que pueda afectar a Honduras.