El camino hacia las semifinales dejó fuera a varios de los principales candidatos al título y confirmó que el Mundial 2026 ha sido uno de los más impredecibles de los últimos años. Francia avanzó con autoridad tras superar a Marruecos, mientras que España se ganó su lugar al imponerse a Bélgica. En la otra llave, Inglaterra aseguró su clasificación luego de vencer a Noruega, poniendo fin a la histórica campaña del conjunto encabezado por Erling Haaland, y Argentina hizo valer su condición de vigente campeona para eliminar a Suiza y mantenerse firme en la defensa de su corona.
La primera semifinal se disputará este martes a la 1:00 de la tarde, en el Estadio Dallas, donde Francia y España protagonizarán un enfrentamiento que muchos consideran una final anticipada. El conjunto francés llega impulsado por el extraordinario nivel de Kylian Mbappé, quien atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera y se ha convertido en la principal figura ofensiva del torneo con actuaciones determinantes en cada ronda. Del otro lado estará una España que ha construido un equipo sólido, dinámico y con jóvenes figuras que han asumido el protagonismo, entre ellas Lamine Yamal, cuya calidad y desparpajo lo han convertido en una de las grandes sensaciones del campeonato.
El choque promete reunir dos estilos de juego que han marcado diferencias durante el Mundial. Francia apostará por la velocidad, la contundencia y la capacidad desequilibrante de sus atacantes, mientras que España buscará imponer la posesión del balón, la circulación rápida y el talento de una generación que combina juventud con futbolistas de amplia experiencia. Más allá del boleto a la final, el encuentro representa una oportunidad para que ambas selecciones ratifiquen por qué han llegado hasta esta instancia.
Con Argentina e Inglaterra ya instaladas en la otra semifinal, el cuadro por el título comienza a tomar su forma definitiva. Los cuatro sobrevivientes del torneo saben que el sueño de levantar la Copa del Mundo está más cerca que nunca, pero también que un solo partido puede separar la gloria de la despedida. El Mundial 2026 entra así en sus días más decisivos, donde cada jugada puede quedar grabada para siempre en la historia del fútbol.