La conquista supone la undécima Liga en la historia del club y la séptima consecutiva, prolongando una hegemonía iniciada en la temporada 2019/20. Este dominio sostenido se refleja en una campaña casi impecable: una sola derrota en 26 partidos, 116 goles a favor y apenas siete en contra. Además, el equipo ya tiene asegurada la Supercopa y mantiene opciones de cerrar un curso histórico con la final de la Copa de la Reina y las semifinales de la Champions.
El campeonato llega en una temporada que no comenzó sin dificultades. Durante el verano se produjeron siete salidas y solo una incorporación, lo que redujo la profundidad de la plantilla. A eso se sumó una serie de lesiones que condicionaron el inicio del curso, incluida la ausencia de Aitana Bonmatí durante varios meses. Ante este escenario, el club recurrió a la cantera, donde futbolistas como Clara Serrajordi y Aïcha Camara asumieron protagonismo y respondieron con solidez.
Para el duelo decisivo, Romeu optó por un once con una media de edad de 22,3 años, reservando a varias titulares habituales tras el parón de selecciones y antes del compromiso europeo. Solo Cata Coll y Caroline Graham Hansen repitieron en el equipo base, mientras que el Espanyol, dirigido por Sara Monforte, planteó un sistema defensivo con línea de cinco para contener el ataque rival.
El planteamiento local no logró frenar al Barcelona, que golpeó desde el inicio. A los dos minutos, Carla Julià abrió el marcador tras una jugada rápida iniciada por Graham Hansen. El conjunto azulgrana dominó con posesión y profundidad por las bandas, generando constantes ocasiones y dificultando la salida del Espanyol, que solo encontró opciones en acciones aisladas al contragolpe.
El equipo local logró empatar momentáneamente con un penalti convertido por Laia Ballesté, pero la reacción visitante fue inmediata. Graham Hansen devolvió la ventaja y, ya en la segunda mitad, el Barcelona amplió la diferencia con un tanto de Fenger, que más tarde firmó su doblete para sentenciar el partido.
Con el marcador a favor, Romeu dio entrada a jugadoras habituales como Patri Guijarro y Alexia Putellas, lo que incrementó el ritmo de circulación y terminó de inclinar el encuentro. El cuarto gol confirmó la superioridad azulgrana en un partido que reflejó la diferencia entre ambos equipos a lo largo de la temporada.
La celebración fue discreta sobre el césped, con abrazos, fotografías y una camiseta conmemorativa ante la presencia mayoritaria de aficionados locales. Con la Liga ya asegurada, el Barcelona centra ahora su atención en Europa, donde buscará clasificarse nuevamente a la final de la Champions y aspirar a un nuevo título continental.
Redacción: Forum News