El nombramiento fue realizado por la Asamblea de Expertos luego de los ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero. Desde entonces, la falta de apariciones ha generado dudas sobre su estado, alimentadas por reportes que señalan que resultó herido durante esos hechos y que actualmente participa en reuniones mediante conferencias de audio.
En paralelo, el sistema político iraní ha mantenido su funcionamiento con figuras clave asumiendo mayor protagonismo, como el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, quien encabezó negociaciones con Washington acompañado del canciller Abbas Araghchi, en un intento por proyectar cohesión institucional frente a la presión internacional.
Expertos advierten que la ausencia del líder podría estar siendo utilizada como un mecanismo estratégico. Ali Vaez, del International Crisis Group, sostuvo que “Mojtaba no está en condiciones de tomar decisiones críticas ni de gestionar directamente las negociaciones”, aunque su figura se mantiene como respaldo formal para validar decisiones generales del sistema.
Desde Washington, el presidente Donald Trump ha afirmado que existe un cambio en la dirigencia iraní y describió a los actuales negociadores como “personas razonables”, mientras el vicepresidente J. D. Vance indicó que la delegación iraní necesita autorización del líder supremo “o de alguien más” para avanzar en acuerdos.
En el plano interno, la falta de visibilidad de Jamenei ha incrementado la incertidumbre entre sectores políticos y sociales, en medio de críticas a decisiones diplomáticas recientes y señales de tensiones internas. Analistas coinciden en que Irán enfrenta una etapa compleja, en la que la aparente ausencia del líder, lejos de debilitar al régimen, podría estar facilitando su supervivencia al permitir mayor margen de maniobra a sus negociadores.
Redacción: Forum News