Investigaciones citadas por expertos revelan que los hombres muestran reacciones más profundas frente a situaciones deportivas que ante experiencias de pareja o rupturas amorosas. Esta diferencia, explican, está relacionada con patrones sociales construidos desde la infancia, que permiten a los hombres llorar, frustrarse o celebrar sin reservas cuando apoyan a su equipo, mientras que en la vida personal tienden a ser más contenidos.
Durante más de cien años, el fútbol ha sido un escenario donde se canalizan sueños, miedos, orgullo y esperanza. Para muchos aficionados, los colores del equipo representan identidad y refugio. Los 90 minutos de un partido se convierten en un paréntesis donde el estrés cotidiano se libera con cada grito, cada jugada y cada gol.
Este deporte también proyecta realidades sociales. En la cancha se enfrentan no solo dos equipos, sino dos contextos culturales, historias y aspiraciones que intensifican el compromiso emocional de sus seguidores.
En Honduras, esa pasión tuvo una consecuencia trágica tras el último encuentro eliminatorio rumbo al Mundial United 2026. Edwin Reyneri Ordóñez Avilez, de 44 años, residente en la colonia Villa Nueva de Tegucigalpa, falleció el martes 18 de noviembre luego de presenciar el empate 0-0 entre Honduras y Costa Rica, que dejó a la selección nacional fuera de la competencia.
De acuerdo con sus familiares, el aficionado vio el partido junto a su familia. Tras el silbatazo final comenzó a sentir un fuerte dolor en el pecho y problemas para respirar. Fue trasladado al Instituto Hondureño de Seguridad Social, pero ya no presentaba signos vitales al llegar. Aunque el centro médico aún no ha ofrecido un reporte detallado, sus parientes atribuyen el infarto a la tensión que generó el encuentro.
Vecinos y conocidos lo describen como un hombre trabajador, alegre y profundamente entregado a su pasión futbolera, una devoción que lo acompañó hasta el último momento.
Redacción: Forum News