Sánchez utilizó la obra El mundo de ayer, del escritor Stefan Zweig, para describir el momento político que atraviesa el continente, al contrastar la Europa que confiaba en las relaciones entre sus países para preservar la paz con el escenario actual, marcado por el nacionalismo y los conflictos internacionales. «El progreso no puede darse por sentado porque siempre existe el riesgo de retroceso», manifestó.
Durante su discurso, identificó tres grandes amenazas para el escenario mundial: el regreso de la guerra a Europa por los ataques rusos contra Ucrania, la competencia entre Estados Unidos y China, y las disputas por los recursos estratégicos, especialmente los energéticos. Sobre este último conflicto, señaló que la guerra en Oriente Medio ha generado un costo adicional estimado en 100.000 millones de euros, con consecuencias para el bienestar de los ciudadanos europeos y los países del Sur Global.
Ante este panorama, el mandatario defendió la transición energética impulsada por su Gobierno hace ocho años y destacó que actualmente más de la mitad de la electricidad producida en España proviene de fuentes renovables. A su juicio, esta apuesta ha permitido reducir la vulnerabilidad del país frente a las crisis internacionales. «Fue un acierto, nos ha permitido ser menos vulnerables a los shocks», afirmó.
En el plano político español, Sánchez cuestionó la alianza del Partido Popular (PP) con la extrema derecha y advirtió sobre la influencia de otros países en las decisiones nacionales. «España no se gobierna desde Washington, Tel Aviv, Moscú o Buenos Aires», expresó. Además, ante el nuevo ciclo electoral europeo y los comicios españoles previstos para el 29 de noviembre, sostuvo que el rumbo político del continente aún puede cambiar: «Ningún destino está escrito».
Redacción: Forum News