La expectativa creció después de que Musk reconociera en julio que existe «cada vez más solapamiento» entre ambas compañías, especialmente en inteligencia artificial. Aunque evitó descartar una fusión, afirmó que tendría que seguir «el procedimiento apropiado». En junio, Gwynne Shotwell, presidenta y directora de operaciones de SpaceX, también reconoció la convergencia entre sus objetivos y consideró que una unión podría facilitar la gestión empresarial de Musk.
La colaboración incluye una inversión de Tesla de 2.000 millones de dólares en SpaceX en marzo y 405 millones de dólares en ingresos durante el primer semestre, principalmente por la venta de sistemas de almacenamiento energético Megapack. Ambas empresas también participan en Terafab, un proyecto de fabricación de semiconductores que aprovechará recursos de ingeniería, propiedad intelectual e infraestructura compartidos para desarrollar chips destinados a aplicaciones como los robots Optimus, los vehículos de Tesla y los futuros sistemas de computación espacial de SpaceX.
Las señales de integración también se reflejaron en la presentación del nuevo Tesla Roadster la semana pasada en las instalaciones de SpaceX en McGregor, Texas. Una de las versiones exhibidas incorpora propulsores desarrollados con tecnología de la compañía espacial. Por su parte, el analista Dan Levy, de Barclays, considera que una fusión despierta un interés creciente entre los inversores por las oportunidades de integrar inteligencia artificial, energía, robótica, vehículos autónomos, Starlink y computación espacial. RBC calculó, como escenario teórico, que una adquisición de Tesla por SpaceX a 480 dólares por acción dejaría a los accionistas del fabricante de automóviles con cerca del 48 % de una empresa combinada valorada en 3,74 billones de dólares. El banco aclaró que desconoce la existencia de una operación.
Sin embargo, la unión enfrentaría obstáculos relacionados con la valoración de las compañías, el reparto accionarial y los posibles conflictos de intereses derivados de la participación de Musk en ambas. Los analistas de Morningstar también advierten que los contratos militares de SpaceX con el Gobierno estadounidense podrían complicar la transacción debido a los requisitos de seguridad nacional y a la importante presencia industrial de Tesla en China. Hasta ahora, ninguna de las dos empresas ha confirmado negociaciones para una fusión.
Redacción: Forum News