El panorama evidencia que la precariedad económica no está determinada únicamente por la falta de empleo. En Honduras existen personas que mantienen una actividad laboral y generan ingresos diariamente, pero enfrentan dificultades para cubrir la totalidad de sus necesidades debido al nivel de remuneración que reciben. Esta diferencia entre estar ocupado y contar con ingresos suficientes representa uno de los principales desafíos para los hogares.
Zepeda identificó la informalidad laboral como uno de los factores que profundizan esta problemática. Una parte importante de la población obtiene sus ingresos mediante actividades informales, pero estas no garantizan necesariamente una entrada económica constante, lo que deja a los trabajadores expuestos a variaciones en sus ingresos y con menor protección frente a las dificultades económicas.
“La población más vulnerable es la que más se ve afectada y aquí hay que tener en cuenta que hay un gran porcentaje de nuestra población que vive de la informalidad y eso no le asegura tener por lo menos un ingreso estable”, manifestó el director del IIES.
Desde esta perspectiva, el desempleo no refleja por completo la situación del mercado laboral hondureño. El economista explicó que muchas personas, ante la ausencia de oportunidades formales, encuentran una alternativa en actividades informales para obtener recursos. Por ello, el análisis laboral también debe considerar las condiciones bajo las cuales se genera ese ingreso y no únicamente si una persona tiene o no un trabajo.
“Tenemos que ser claros, el tema del desempleo no es el principal problema. ¿Por qué? Porque las personas ante la carencia de empleo pueden optar a empleos informales y es donde viene el verdadero problema”, sostuvo Zepeda.
Otro de los aspectos señalados por el especialista es el nivel de los salarios. Según explicó, existen trabajadores cuyos ingresos se encuentran por debajo del salario mínimo, mientras que en el empleo formal también persisten niveles elevados de subocupación. Estas condiciones muestran que el acceso a un puesto de trabajo no siempre está acompañado por una remuneración acorde con las necesidades de los trabajadores.
“Realmente nuestra población no goza de un salario pleno, sino que menos de un salario mínimo y realmente eso atenta mucho contra la población hondureña”, concluyó Zepeda. A este escenario se agregan el crecimiento de la inflación y las limitaciones en los servicios públicos, factores que inciden sobre las condiciones económicas de los hogares y mantienen abierta la preocupación por la capacidad de una parte de la población para cubrir sus necesidades básicas.
Redacción: Forum News