Según los datos divulgados por la UNE, para este viernes se estima una capacidad de generación de apenas 1.000 megavatios (MW), frente a una demanda máxima de 3.200 MW. Esto provocará un déficit de 2.200 MW y una afectación calculada en 2.230 MW, medida aplicada para evitar interrupciones desordenadas en el suministro eléctrico.
El panorama energético se agravó durante julio, considerado uno de los meses más críticos del año para el país caribeño. En ese período se registraron tres apagones nacionales en el transcurso de una semana y se alcanzaron niveles históricos de cortes de energía, con jornadas en las que hasta el 74 % del territorio quedó desconectado al mismo tiempo. En la práctica, los habitantes de La Habana enfrentan apagones que superan las 20 horas continuas, mientras que en otras provincias las interrupciones pueden extenderse hasta por 40 horas seguidas.
La empresa estatal también informó que nueve de las 16 unidades termoeléctricas del país permanecen fuera de servicio debido a averías o trabajos de mantenimiento. Estas plantas representan cerca del 40 % de la generación eléctrica de Cuba y operan con crudo nacional, por lo que no dependen del combustible importado afectado por las restricciones externas.
En contraste, la presión sobre el suministro de diésel y fueloil importado ha obligado a detener los motores de generación, responsables de otro 40 % de la matriz energética del país. El 20 % restante de la electricidad proviene de plantas de gas y de fuentes renovables. La isla atribuye parte de esta situación al bloqueo petrolero impulsado por Estados Unidos desde enero, una medida que Naciones Unidas ha calificado como contraria al derecho internacional.
La prolongada crisis energética también ha profundizado el malestar social y las dificultades económicas en Cuba. Los constantes apagones han dado paso a manifestaciones pacíficas, entre ellas cacerolazos, sentadas en avenidas de La Habana y la quema de basureros en distintos barrios de la capital. Paralelamente, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) proyecta que el país registrará en 2026 una contracción del 6,5 % de su Producto Interno Bruto (PIB), que se suma a una caída acumulada superior al 15 % entre 2020 y 2025.
Redacción: Forum News