A través de un comunicado, la Cancillería cubana sostuvo que, si la iniciativa llega a concretarse, quedará en evidencia "la clara subordinación del próximo gobierno de Colombia a la política de división y confrontación entre nuestras naciones, promovida desde siempre por los Estados Unidos". Asimismo, afirmó que el planteamiento del mandatario electo rompe con una tradición de hermandad bilateral y no responde a los intereses nacionales del pueblo colombiano.
La Habana destacó que los vínculos con Bogotá han permitido avances en diferentes áreas, entre ellas el comercio, la cooperación y los intercambios académicos, con resultados que, según la diplomacia cubana, han beneficiado a ambas poblaciones. En ese contexto, advirtió que el cierre de la representación diplomática pondría en riesgo una relación que durante años ha mantenido canales de colaboración en distintos ámbitos.
La declaración oficial también enfatizó que la postura anunciada por el próximo gobierno colombiano "no representa el sentir del hermano pueblo colombiano" y ratificó que Cuba continuará cumpliendo los compromisos asumidos con los estudiantes de Medicina vinculados a los Acuerdos de Paz suscritos en La Habana en 2016. Además, recordó que "hemos apoyado incansablemente durante décadas la búsqueda de la paz mediante una solución política negociada a su conflicto armado interno", en referencia al respaldo brindado al proceso de paz colombiano.
El anuncio de Abelardo de la Espriella fue realizado el pasado domingo como parte de una reestructuración del servicio exterior colombiano. El gobernante electo informó que en una primera etapa cerrará al menos 14 embajadas, incluidas las de Cuba, Haití y Nicaragua, además de las ubicadas en Argelia, Azerbaiyán, Barbados, Chequia, Etiopía, Ghana, Hungría, Malasia, Rumanía, Senegal y Sudáfrica. Aunque indicó que la medida no supone romper relaciones diplomáticas con la mayoría de esos países, aclaró que con Cuba y Nicaragua "no habrá vínculo alguno con tiranías".
El pronunciamiento ocurre en medio del deterioro de las relaciones entre Washington y La Habana. Desde enero, Estados Unidos reforzó la presión sobre la isla con la imposición de un bloqueo petrolero y posteriormente amplió las sanciones contra empresas extranjeras que mantienen vínculos con el Gobierno cubano. Para las autoridades de la isla, la postura anunciada por el próximo mandatario colombiano se enmarca en ese escenario de creciente tensión internacional.
Redacción: Forum News