El análisis señala que durante las últimas dos décadas ninguna otra nación ha alcanzado el nivel de participación del sector privado estadounidense en la región, tanto por volumen de recursos como por diversidad de sectores involucrados. El economista y exministro mexicano de Hacienda José Antonio González Anaya, junto con otros especialistas, participó en la elaboración del documento que examina la competencia económica entre Estados Unidos y China en América Latina.
En los proyectos de inversión extranjera directa conocidos como “greenfield”, aquellos que implican la creación de nuevas operaciones desde cero, Estados Unidos registra un promedio anual cercano a los 28.700 millones de dólares destinados principalmente a energía, infraestructura digital, manufactura y servicios. Esta cifra supera ampliamente los montos registrados por China, cuya inversión en este tipo de proyectos pasó de niveles inferiores a 1.500 millones de dólares anuales durante la primera década del siglo XXI a unos 13.100 millones en 2024.
El informe resalta que la inversión estadounidense tiene un mayor impacto en generación de empleo frente a otros competidores internacionales. “La calidad de la inversión estadounidense la distingue de todos sus competidores”, indica el estudio, al señalar que la inversión de Estados Unidos en proyectos nuevos genera más puestos de trabajo por cada mil millones de dólares invertidos que la china y la europea.
Sin embargo, los expertos advierten que la distribución del capital estadounidense en la región sigue concentrada en pocos mercados. Desde 2020, cerca del 70 % de estas inversiones se han dirigido hacia México, Brasil y Guyana, mientras que países de Centroamérica, además de Argentina, Chile y Perú, continúan con una menor participación en los flujos de capital.
Entre los casos destacados aparece Costa Rica, país que el Atlantic Council presenta como un ejemplo de estrategia efectiva para atraer inversión extranjera. El informe sostiene que la nación centroamericana logró una intensidad de inversión estadounidense comparable con economías de mayor tamaño y que su experiencia podría servir como referencia para otros países de la región.
Aunque Estados Unidos conserva una posición dominante, el documento advierte sobre el crecimiento de China, que ha ampliado su presencia económica en América Latina y el Caribe mediante inversiones en sectores considerados estratégicos. Según los analistas, Pekín ha triplicado su inversión extranjera directa en proyectos nuevos desde 2020 y ha ganado espacio en áreas como la producción automotriz, la infraestructura logística y la explotación minera.
El estudio plantea que esta competencia tiene una dimensión vinculada a la seguridad nacional, especialmente por el acceso a recursos esenciales para las cadenas de suministro globales. En ese contexto, identifica los minerales críticos como una de las principales oportunidades para que Estados Unidos incremente su participación económica en la región.
El informe advierte que la inversión estadounidense en nuevos proyectos mineros alcanza apenas unos 200 millones de dólares anuales, mientras China destina cerca de veinte veces más recursos a ese sector en América Latina y el Caribe, una zona con importantes reservas de litio, cobre y níquel.
“Redirigir el capital estadounidense e instrumentos de financiación pública hacia esas reservas reforzaría simultáneamente la seguridad de las cadenas de suministro internas y profundizaría los lazos comerciales con socios estratégicos en la región”, concluye el documento, que plantea la necesidad de ampliar la cooperación económica para mantener la influencia estadounidense frente al avance chino.
Redacción: Forum News