La Asamblea Nacional de Nicaragua anunció este martes, 21 de julio de 2026, que comenzará un proceso de análisis y preparación de reformas institucionales para cumplir las instrucciones del presidente Daniel Ortega, quien afirmó que en el país no se permitirán nuevos procesos electorales que puedan poner en riesgo el control del oficialismo. La medida fue comunicada por el Parlamento, dominado por el partido gobernante, con el argumento de preservar la estabilidad política, la seguridad y los avances sociales del país.
La decisión surge después de que Ortega declarara, durante la conmemoración del 47 aniversario de la Revolución Sandinista, que Nicaragua no volvería a tener elecciones si estas representaban una amenaza para el proyecto político que mantiene en el poder al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Tras esas declaraciones, la Asamblea Legislativa informó que iniciará la elaboración de un plan de trabajo orientado a atender las disposiciones del mandatario. En un comunicado señaló que las acciones buscan responder a las “orientaciones presidenciales” relacionadas con los procesos políticos nacionales y garantizar “la paz, la seguridad, la estabilidad y la continuidad de los logros contra la pobreza”.
El Parlamento también anunció que desarrollará reuniones especiales con el Consejo Supremo Electoral (CSE), organismo encargado de los procesos electorales y señalado por sectores opositores de actuar bajo influencia del Ejecutivo. Estas sesiones tendrán como objetivo establecer los procedimientos legales y constitucionales para impulsar posibles reformas relacionadas con la institucionalidad del Estado.
La Asamblea indicó que dichas modificaciones estarán destinadas a respaldar “las prácticas políticas, democráticas, soberanas y libres de nuestros procesos de elección nacional y local de autoridades”. Además, afirmó que “la soberanía de nuestro pueblo, y de nuestro país, es asunto propio de los nicaragüenses”, al justificar la convocatoria para avanzar con los cambios planteados.
Las declaraciones de Ortega generaron críticas internacionales. El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que la postura del mandatario evidencia un carácter autoritario y cuestionó que el Gobierno nicaragüense abandone incluso la posibilidad de aparentar respaldo ciudadano.
“Las declaraciones de Daniel Ortega acerca de que, bajo la dictadura de su familia, Nicaragua nunca volverá a celebrar elecciones dejan al descubierto su verdadera naturaleza autoritaria”, expresó Rubio en un comunicado difundido por el Departamento de Estado.
El funcionario estadounidense afirmó que Ortega y su esposa, Rosario Murillo, han dejado de buscar la aprobación popular y defendió que los ciudadanos nicaragüenses tienen derecho a elegir a sus representantes mediante procesos democráticos. También pidió a la comunidad internacional coordinar acciones frente a lo que calificó como un debilitamiento de los principios democráticos en la región.
A las críticas se sumó Costa Rica, cuyo Ministerio de Relaciones Exteriores manifestó preocupación por lo que describió como un cierre progresivo de los espacios de participación ciudadana y una persecución contra sectores críticos del Gobierno nicaragüense. La oposición de Nicaragua, por su parte, solicitó apoyo internacional para presionar por la apertura de una vía democrática en el país.
Daniel Ortega, antiguo dirigente guerrillero sandinista, gobierna Nicaragua desde 2007 y enfrenta señalamientos de fraude electoral, persecución política y restricciones contra sus opositores. Desde 2017 comparte el poder con Rosario Murillo, quien asumió como copresidenta en 2025 tras una reforma constitucional que amplió sus funciones y fortaleció la concentración de poder en la pareja presidencial.
Redacción: Forum News