Ante un lleno total en Tegucigalpa, las “Águilas Azules” alcanzaron su título número 20 después de un partido cerrado, disputado y marcado por la tensión desde el pitazo inicial. El equipo capitalino tomó la iniciativa ofensiva durante gran parte del encuentro, pero se encontró con un rival ordenado en defensa y dispuesto a resistir cada intento.
Marathón apostó por la solidez defensiva y por sorprender al contragolpe, mientras Motagua insistía con mayor posesión y llegadas, aunque sin claridad en la definición. El desgaste físico comenzó a pasar factura en el tiempo extra, donde ambos clubes mantuvieron la intensidad pese al cansancio acumulado.
Cuando parecía que cualquier error definiría el campeonato, el partido terminó trasladándose a la tanda de penales. Allí, el primer golpe lo recibió Marathón con el fallo de Rubilio Castillo, una situación que terminó condicionando la serie desde el inicio.
Motagua mostró mayor tranquilidad y efectividad desde los once pasos, mientras los verdolagas volvieron a fallar otro lanzamiento que dejó servido el camino para los azules. Clever Portillo asumió la responsabilidad del cobro definitivo y convirtió el penal que selló el campeonato y desató la celebración en el coloso capitalino.
Otro de los protagonistas de la noche fue Jonathan Rougier. El guardameta respondió en momentos determinantes y se convirtió en una de las piezas clave para sostener al conjunto azul en una final donde cada detalle terminó marcando la diferencia.