En la mayoría de centros educativos del país, la ración diaria que reciben los alumnos suele estar compuesta por harina de maíz, frijoles fortificados, arroz y aceite. Aunque esta combinación cubre aproximadamente un tercio de las necesidades nutricionales de los niños, su aporte de proteínas es limitado, por lo que la inclusión de pescado representa un avance para equilibrar la dieta.
El pescado aporta proteínas de alta calidad, ácidos grasos omega 3, vitaminas y minerales que favorecen el crecimiento físico y el desarrollo cognitivo. Su incorporación también promueve hábitos alimentarios más saludables entre los estudiantes y crea oportunidades para que productores locales participen en el abastecimiento de alimentos destinados a las escuelas.
Este proceso se desarrolla dentro del Programa Nacional de Alimentación Escolar, creado a finales de la década de 1990 con el objetivo de combatir la desnutrición, reducir el ausentismo y la deserción escolar, además de incentivar la matrícula en los centros educativos. Con el paso de los años, el programa ha impulsado experiencias piloto para adquirir alimentos frescos provenientes de granjas familiares y productores locales.
Como parte de esas iniciativas, el Gobierno de Honduras desarrolló, con apoyo técnico de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el proyecto “Pescado en la Alimentación Escolar con Productos Locales”, que comenzó a aplicarse en regiones occidentales del país para evaluar la viabilidad de incluir pescado en los menús escolares.
Las pruebas incluyeron degustaciones en tres escuelas rurales de los departamentos de Santa Bárbara y Atlántida, donde los estudiantes probaron platillos preparados con tilapia, caballa y róbalo en sopas, filetes y guisos. La aceptación alcanzó el 98 por ciento, un resultado que evidenció que los niños pueden integrar el pescado en su alimentación cuando se presenta de forma adecuada.
El proyecto también incluyó capacitaciones para comités de alimentación escolar y productores locales sobre preparación, manipulación, higiene e inocuidad alimentaria. Estas acciones ayudaron a fortalecer las capacidades de las comunidades pesqueras y a generar nuevas oportunidades de mercado para quienes se dedican a la pesca y la acuicultura en pequeña escala.
Aunque Honduras es uno de los principales productores pesqueros y acuícolas de Centroamérica, el pescado rara vez aparece en los menús escolares debido al bajo consumo nacional, la percepción de que a los niños no les gusta y los desafíos de manejo de un producto perecedero. Sin embargo, el Programa Nacional de Alimentación Escolar ya beneficia a más de 1.3 millones de estudiantes en alrededor de 21,000 escuelas, y las autoridades continúan explorando alternativas para diversificar y mejorar la calidad nutricional de las comidas que reciben los alumnos.
Redacción: Forum News